MIGUEL SERVET

Médico y reformista español (Villanueva de Sigena, Huesca, 1511-Champel, Ginebra, 1553). Se le conoce también por Miguel de Vilanova y por Servet o Servetus.

Después de estudiar en Zaragoza fue secretario del confesor de Carlos I, a quien acompañó a la Dieta de Ausburgo (1530); se quedó en Alemania y entró en contacto con los grupos reformistas.

La publicación de sus escritos De Trinitatis erroribus (1531) y Dialogorum de Trinitate libri duo (1532), en los que exponía sus ideas contrarias al misterio de la Trinidad, provocó una fuerte reacción.

Después Servet se trasladó a París, donde estudió medicina, trabajando ulteriormente en Lyon y Vienne.

Mantuvo correspondencia con Calvino y en 1546 le envió su libro Christianisimi restitutio; pero el reformador ginebrino lo denunció a la Inquisición y Servet se vio obligado a huir; a su paso por Ginebra, cuando intentaba trasladarse a Italia lo apresaron, tras un largo proceso se le condenó a morir en la hoguera.

Como médico Servet descubrió la circulación pulmonar y el papel que ésta desempeña en la oxigenación y purificación de la sangre. Según él la sangre “es transmitida de la arteria pulmonar a la vena pulmonar por un paso prolongado a través de los pulmones, en cuyo curso se torna de color rojo, librándose de los vapores fuliginosos por el acto de la espiración”.

En el aspecto teológico su doctrina negaba el misterio de la Trinidad, ya que según Servet, cada una de las tres Personas no es más que una manera distinta de manifestarse el mismo Dios.

Desde este punto de vista, representa el paradigma de la libertad de pensamiento y de expresión, prefiriendo morir en la hoguera que renunciar a su manera de pensar.

Para Aragón, su patria, Servet, descubridor de la circulación pulmonar, es uno de los pilares básicos de la ciencia y la cultura, junto al escritor y filósofo Baltasar Gracián (autor, entre otras afamadas obras, de “El Criticón”), el pintor universal Francisco de Goya y el Premio Nobel de Medicina Don Santiago Ramón y Cajal.

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