JEAN A. SICARD Y JACQUES FORESTIER

Jean A. Sicard fue un eminente neurólogo francés, nacido en Marsella (1872-1929); junto con Jacques Forestier, internista francés, considerado como pionero en el campo de la Reumatología (1890-1978) introdujo el lipiodol como agente de contraste radiológico.

Sicard estudio medicina en Marsella y París, obteniendo su doctorado en 1899, siendo nombrado jefe de servicio del Hospital Necker en 1910. Forestier estudió en París, desempeñando su actividad en el Hospital Cochin. Fue el fundador de la Sociedad Francesa de Reumatología en 1928.

El lipiodol es un aceite yodado procedente de las semillas de amapola, cuya utilización como agente de contraste positivo para mielografía fue descrita por Sicard y Forestier en 1921 en su artículo: “Méthode radiographique d,exploration de la cavité épidurale par la Lipiodol” ( Rev. Neurol. 1921, 37: 1264-66).

Forestier había observado que cuando el lipiodol se administraba por vía intramuscular la zona de inyección se volvía radioopaca, lo que le llevó a la conclusión de que este fenómeno podría ser útil con fines diagnósticos. Guiado por su maestro, Jean Sicard, demostró que ese compuesto actuaba como un excelente agente de contraste radiológico cuando se administraba en el canal espinal.

Este procedimiento proporcionaba un mejor contraste y una interpretación más sencilla que la mielografía con aire, recientemente descrita, para la demostración de los tumores espinales, por lo que inicialmente se consideró con interés, pero pronto se comprobó que estaba asociado con irritación meníngea, además la viscosidad del lipiodol podía producir falsos defectos de repleción y hacía difícil su completa eliminación, por lo que dejó de utilizarse en la década de los 30.

Sicard y Forestier fueron pioneros también en la utilización del lipiodol en el estudio radiológico del árbol traqueobronquial, publicando en 1924 sus primeras experiencias al respecto.

A Sicard se le atribuye el descubrimiento del método esclerosante para el tratamiento de las varices mediante la inyección de salicilato de sodio, así como el desarrollo de la neumoencefalografía. Forestier es recordado por la introducción de las sales de oro en el tratamiento de la artritis reumatoide, así como por sus descripciones de la polimialgia reumática y de la hiperostosis idiopática difusa.