Guido HOLZKNECHT

Radiólogo austriaco (Viena, 1873-1931), puede considerarse como uno de los pioneros de la especialidad y también como uno de los primeros mártires de la radiología. Hijo de un industrial, cuya familia era originaria del Tirol, estudio en Estrasburgo, Könisberg y Viena.

Inicialmente orientado a la psiquiatría, el descubrimiento de Roentgen le hace vislumbrar las opciones de esta nueva disciplina. Nombrado en 1905 director del laboratorio de Rayos X del Hospital General de Viena, se dedica entre otras actividades a valorar la utilidad de las proyecciones oblicuas en el estudio de la aorta y del esófago, publicando una monografía de 229 páginas con 50 figuras sobre el diagnóstico radiológico de las enfermedades del tórax. Ulteriormente estableció un Departamento Central de Radiología en el hospital, que llegó a ser conocido como el “Instituto Guido Holzknecht”. Junto al radiólogo Robert Kiemböck (1871-1953) fue cofundador en 1903 de la Sociedad Radiológica de Viena, intentando que la radiología se reconociera como una nueva ciencia médica y especialidad, no meramente como el uso de un instrumento ingenioso.

Fue un pionero en el campo de la radiología, entre sus contribuciones cabe destacar un dosímetro inventado por él, conocido como “cromorradiómetro”, presentado en el Congreso Internacional de Electrología Médica en Berna en 1902; el espacio retrocardiaco, entre el borde posterior del corazón y la columna vertebral, se conoce clásicamente como espacio de Holzknecht. Se le atribuye el diagnóstico del primer cáncer de estómago con medios radiológicos. Muchos de los neologismos aún en uso en el campo de la radiología digestiva (bulbo duodenal, haustraciones…) tienen su origen en los trabajos iniciales de Holzknecht.

Guido Holzknecht, como gran número de los pioneros de los años iniciales de la radiología murió como consecuencia de las lesiones producidas por la radiación. Como anécdota cabe destacar que una estatua de Holzknecht en el parque Arne Carlsson de Viena, dañada durante la guerra, se restauró incorrectamente, pues mostraba todos los dedos de las manos intactos; la familia comisionó al autor para que mostrase los dedos que faltaban, amputados a causa de una radiodermatitis.