Carl Gustaf “Gösta” FORSSELL

 

Médico y radiólogo sueco (Vassbo Aspeboda, Kopparberg, 1876-Danderyd, 1950), fue el primero que anunció la enseñanza sistemática de la radiología como especialidad. Hijo del empresario agrónomo Abraham Forsell, Gösta era estudiante en Estocolmo cuando Roentgen en 1895 anunció su descubrimiento. Fue ayudante del radiólogo Stenbech Thor en esa misma ciudad, llevando a cabo en 1899 el primer tratamiento mediante radiaciones de un cáncer cutáneo.

Doctor en medicina por el Instituto Karolinska en 1913, se le concedió un “personal professorship “en 1917, ocupando la primera cátedra en radiología médica de Suecia en 1926. Se le considera como el responsable de la organización de los departamentos de radiología en su país. Director del Instituto de Radiología de la Clínica Quirúrgica Serafimer en 1906, germen de lo que ulteriormente se consideró la escuela sueca de neurorradiología, lo convirtió en un reputado centro de investigación y docencia, que se consideró en su momento como la primera clínica radiológica de Europa. Su competencia y prestigio científico convenció a las autoridades de que en cada hospital debía haber un solo departamento de radiología (en aquella época cada especialidad clínica tenía el suyo propio). Este modelo de organización implicó que fueran radiólogos entrenados los que pasaran a dirigir con plena responsabilidad los servicios de radiología de los distintos hospitales suecos, de modo análogo a lo que Antoine Beclere intentó conseguir en 1902 en diez hospitales de París.

Forssell fue el primero en Suecia que anunció y propugnó la enseñanza sistemática de la radiología médica desde 1908. Participó en la organización de la Sociedad Sueca (1918) y la Sociedad Nórdica de Radiología Médica (1919), así como también en la fundación de la Sociedad Sueca para la Investigación Médica. Fue editor de Acta Radiológica, órgano de expresión de las Sociedades de Radiología del conjunto de los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Holanda, Noruega, Suecia y Suiza), revista que ha mantenido su gran prestigio científico hasta nuestros días. Autor de numerosas publicaciones científicas, tanto en el campo de la terapia radiante (“Indicaciones para la terapia radiante del cáncer”, “Experiencia en el tratamiento radiante del cáncer uterino”) como del radiodiagnóstico, cabe destacar su artículo: “Estudio del mecanismo de los movimientos de la membrana mucosa del tubo digestivo”, publicado en 1923 en el American Journal of Roentgenology que suscitó el máximo reconocimiento por parte de las autoridades radiológicas de aquella época.